Palabras mal utilizadas

A menudo se usan, en política, palabras como ciudadanos, nación, etc., no para referirse al conjunto de los habitantes de un país, sino a los que piensan de manera parecida (a menudo la masa no piensa demasiado).

Así, los políticos dicen actuar en nombre de la nación, pero realmente lo hacen solo en nombre de sus votantes (aunque tienen poder para obligar también a quienes no les han dado su apoyo).

Es una práctica común en política el endeudarse en nombre de otro. Un político no debería de tener poder para firmar deuda en nombre de un ciudadano que puede que sea contrario a aquello para lo que lo están endeudando (por ejemplo, los que son contrarios a las corridas de toros no les gustará que subvencionen con dinero público esos espectáculos).

Pero ahí está un ¨derecho¨ que va de la mano con la corrupción: endeudarse en nombre ajeno, y no para salvar vidas, sino para ¨activar la economía¨ (con frecuencia la de las empresas de allegados…o cómplices en gestiones fraudulentas de recursos públicos).

En un entorno de corrupción y falta de honradez generalizada como el actual (a pesar de que muchos se digan ¨limpios¨ o que crean en alguna clase de justicia, no hay valores cuando permitimos que haya niños muriéndose de hambre), se debería de reducir al máximo el gasto público, pues siempre se gasta con más eficiencia el dinero propio que el ajeno, y es menos dado a malversaciones y entresijos similares.
Sobran excusas, faltan argumentos.

Las acciones definen a las personas mejor que sus palabras.

Todos los políticos se dicen honrados… aunque la honradez está en peligro de extinción.

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Cataluña: el show continúa

Creo que cuando un político entra a trabajar en lo que sería ¨la primera división¨, de los que ya cobran bien, y probablemente le quede una paga de por vida, jura la constitución, perdón, la Constitución, con mayúsculas, que parece ser ya más importante que la Biblia.

En esa Constitución aparecen las normas de un juego al que todo el mundo está obligado a jugar, un juego que se basa en la igualdad, aunque trata muchas páginas a la desigualdad del rey, ese cargo público al que ningún ciudadano puede optar por concurso público (parece una estupidez, pero sería el funcionamiento teórico según las normas de ese juego, de ese libro).

Los que manejan el cotarro en Cataluña han jurado la Constitución. En cualquier caso, deciden saltársela. Y, en cualquier caso, parece que es un tema de vital importancia, por las horas que dedican los informativos. los políticos y muchos otros empleados pagados con dinero público. En un post anterior aparece una lista de problemas mucho más graves, desde mi punto de vista, pero parece que es más conveniente dedicar tiempo a estas cuestiones, en las que un pueblo que se queja de no tener dinero deciden sobre si gastar o no en renovar despachos y banderas.

Podrían plantear otro debate, mucho más interesante: quién quiere no participar en este juego. Quien no quiere pagar impuestos como el impuesto revolucionario (legalmente gestionado por empresas privadas) por aparcar en suelo público (pintado de distintos colores, verde, azul…), quien no quiere pagar políticos, subvenciones a grandes empresas, etc. Empresarios y autónomos que, cada año, aportan a las arcas públicas, como mínimo, 3500 euros anuales. Pequeños empresarios que tienen que subvencionar las subvenciones de las grandes empresas. Grandes centros comerciales que reciben grandes ayudas por el empleo que generan en su interior… pero las autoridades parece olvidarse del empleo que destruyen en el exterior.

Pero parece que lo que prima es el dinero. Consume, dicen los políticos, y en la escuela, en principio, educan para el no consumo. De nada vale decirle a un niño que no fume si el que habla tiene un cigarro en la mano. Imitamos, copiamos, somos muy poco originales. Tal vez ya tengamos suficientes modelos para entretenernos y vivir bien. Tal vez podríamos dejar de subvencionar banderas, debates de barra de bar en el interior de congresos, gastos en obras públicas con dinero que no se tiene, pero la construcción activa la economía (especialmente la de quienes otorgan las obras, y quienes las promueven y, en muy menor medida, la de quienes las llevan a cabo, los obreros).

Tal vez si los informativos informasen de lo que cuesta directamente cada reunión de esas para hablar sobre la independencia, o si, en su afán de captar la atención pública, hiciesen una estimación de los costes indirectos también, esos que gritan por la independencia, pero que dependen de muchas más cosas que una bandera, dejarían de gritar…y los señores de traje y corbata (últimamente ya no se estila mucho la corbata, para parecer más cercano al pueblo) dejarían de cobrar por… charlar de manera maleducada (pero medianamente protocolaria) en el congreso.

 

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¿Te imaginas que otro/s decidiesen por ti?

No me refiero a esas personas mayores (y a veces no tan mayores) cuyas personas cercanas le preparan el sobre con el voto…

Me refiero a esa gran minoría de personas que no quiere que se gaste dinero en propagandas electorales, porque ya saben a quién van a votar, pero le llenan el buzón con mensajes del equipo contrario, o a la gente que cree una irresponsabilidad empapelar la ciudad con fotos de personas (no seleccionadas por su belleza, al menos en principio) para que las voten, porque sí, por su nombre, no por sus ideas, de las que no hacen propaganda.

Porque, en tiempos de crisis, otros deciden endeudarse en tu nombre. No hay dinero, estamos endeudados, pero podemos seguir gastando en propagandas, es el negocio político.

Luego, si no está bien que otro vote en mi nombre, tampoco lo está que otro decida lo que hacer con mi dinero (tras habérmelo quitado de manera forzosa) o que firme un préstamo por mí. No está bien que se gaste el dinero del ateo en religiones, de quien odia el fútbol en ayudas para esos equipos que mueven tanto dinero y que son capaces de pagar sueldos millonarios. Esos equipos, y como ellos todas las empresas que pueden pagar sueldos de esa clase, no deberían de recibir ninguna clase de ayuda.

Pero, este año, una vez más, otros decidirán por ti: tanto si no salen los que tu votas, como si no votas o como si salen los que has votado: probablemente no tienes ni idea de su programa político.

En esta ocasión, vota diferente: vota NO.

Y, si no lo conoces, puede ser un buen momento para leer el <<Ensayo sobre la lucidez>>, de José Saramago

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Próxima representación: 20/12

Ya queda menos para otra nueva representación del simulacro de la libertad.

Mediante la colaboración de los medios de comunicación (aderezada con la ignorancia de la gente), próximamente tendrá lugar una nueva puesta en escena del simulacro de libertad. La masa (esa que no piensa) elegirá libremente (libertad, eterna e inalcanzable desconocida).
Con el espectáculo de las urnas como coartada, los gobernantes decidirán endeudarse en mi nombre (en el tuyo también) para poder pagar nuevas campañas electorales (con todas sus propagandas y demás, llenas de fotos pero con pocos programas políticos a la vista), para poder gastar el dinero que no tenemos en armas, que los pacifistas detestan, en banderas, de distintos colores y en muchas otras cosas.

Ser libre no es poder votar cada 4 años. Ser irresponsable es endeudarse en nombre de otros.

Tenemos un Estado corrupto que sigue quitándole dinero a la gente para gastar como considera oportuno, es decir, como consideran oportuno sus gobernantes.

En un entorno de corrupción así, sería mejor que el Estado no interviniese, que no quitase el dinero de los pequeños para ayudar a los grandes (por el bien de todos, por supuesto, por el bien del país).

Cada ensayo, cada reunión, cada mitin, cada show, cuesta dinero. Mi dinero, tu dinero, el dinero de todos. Yo no tengo dinero. Yo he oído que hay crisis, pero no dejo de ver shows políticos a diario.

Tenemos nuevas tecnologías, pero seguimos usando viejas fórmulas. Somos todos iguales, pero las dietas de los que gobiernan son mayores que las de la mayoría de los gobernados.

La gente ya ni siquiera sabe cuáles son sus preocupaciones. Atienden a las que le imponen (independencias y demás).

Drogas, depresiones, niños que se mueren de hambre, abusos en el hogar y en el colegio, corrupción, corrupción, corrupción, etc…de eso poco se discute, poco hay que hablar.

Las banderas, las elecciones, y muchos otros estandartes del sistema salen muy caras, pero nada cuesta a los gobernantes que juegan con el dinero de los demás. Siempre quedarán enemigos del bien contra los que hacer la guerra por la paz. Porque el enemigo no tiene escrúpulos, lo ha demostrado, lo dicen en ambos bandos (en el lado contrario, dicen lo mismo, pero en otro idioma).

Discutamos sobre el idioma, eso mantiene a la gente entretenida. Levantemos (realimentemos) viejos rencores. Lo que no pudo la dictadura, lo puede la globalización. Pero hay quien aguantó que le cortasen un pie, una mano, un brazo, una oreja, que le arrancasen los ojos…pero el pelo (léase la lengua), no, el pelo que no me lo corten. Tengo derecho a llevarlo del color que quiera, porque soy libre, e independiente, si puedo pintarlo a franjas. La gente IGNORA lo que es la libertad. Ya no hay dinero para lenguas, salen muy caras, y el mundo ha avanzado ya demasiado para seguir manteniendo empresas tan pequeñas. Pero nos gusta estar entretenidos, así que sigamos entreteniéndonos con la lengua, y mientras, que siga la función…

Pienso, luego insisto, no quiero que sea otro el que me gobierne. Me han dicho que soy mayor de edad y puedo valerme por mí mismo.

 

 

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Nueva guerra, activemos la economía

Hoy (una vez más) se reunieron algunas personas de traje para decidir una nueva guerra. Probablemente muchas de esas personas reunidas nunca han estado en el país que van a atacar, pero lo conocen de oídas. Probablemente muchas de esas personas no estarán nunca en ese lugar cuyo destino están decidiendo.

Hoy se habla de Siria. ¿Por qué?

Alegan razones varias: injusticias, muertes, seguridad…

INJUSTICIAS: Hay muchos niños que se mueren por no tener qué comer (y qué beber). Sale más barato salvar a TODOS esos niños que patrocinar un ataque de esos ¨por la paz y el bien de la humanidad¨.

MUERTES: lo mismo. Mueren niños, muere más gente en guerras interminables en países de negros…

SEGURIDAD: nada da más seguridad que la educación. Pero, en vez de mandar ejércitos de profesores, de educadores, de payasos (sí, esos que hacen reír a la gente), son otros los payasos que montan un show y se deciden a gastar el dinero de otros (muchos de ellos contrarios al ataque) en bombardear un lugar ¨por el bien de la humanidad¨.

Soy un ignorante. Aún no lo comprendo. Pero pienso, luego insisto:

No quiero que se endeuden en mi nombre, y mucho menos para pagar la matanza de gente a la que no conozco.

Los políticos tienen palabras mágicas. Una de ellas es RESPONSABILIDAD. La usan a menudo. Suena muy bonita. Y es una grandísima irresponsabilidad endeudarse en nombre de otro.

Pero uno de los mayores negocios del mundo son las armas (tal vez el mayor negocio del mundo). Y hay que usarlas, al menos un poco, y comprar otras nuevas, mejores, y crear nuevos enemigos, con la ayuda de la ignorancia y de los medios de comunicación.

Los medios de comunicación, en vez de fomentar odios y miedos, deberían de promover el amor y la amistad. Puede que suene muy hippy. Puede que el anarquismo no esté de moda. Pero somos demasiados, hay demasiada diversidad y también demasiada corrupción como para seguir manteniendo un estado que quita el dinero a sus ciudadanos para gastarlo en lo que considera… y lo que se considera oportuno, esta vez, es darle trabajo a las empresas de seguridad (y no me refiero a los centros educativos, si no a las que tienen relación con las armas).

No odies a quien no conoces, y no habrá guerras.

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Sin medios de comunicación no hay guerra

Es muy difícil llevar a cabo una guerra sin la ayuda de los medios de comunicación. Porque, aunque es fácil odiar a un desconocido, tienen que darte primero las razones para odiarle.

El enemigo es cruel y sanguinario, se nutre del odio y no respeta ni admite formas de pensar diferentes. Es un enemigo intolerante, asesino, en definitiva, es de lo peor.
Y los ignorantes, vestidos de una forma u otra, van a matar al contrario, misma historia, misma clase de personas: ignorantes que van a luchar contra unos desconocidos (que son los malos) para defender el bien y la paz (a través de la guerra).

Todos somos buenos, y todos somos malos también.

La mayor injusticia es ver a niños que se mueren por no tener agua potable, por ejemplo. Son mucho más fáciles de salvar (y sale más barato) que mantener cualquier guerra o intervención militar, por sencilla que sea.

Hay quien todavía cree en la justicia, porque no ve esos niños que se mueren.

Los niños nacen buenos, se ensucian por el camino, luego tal vez sea nuestra responsabilidad si hemos dejado que se manchen.

En cualquier caso, la próxima vez que se manden ejércitos a un país lejano, que sean ejércitos de profesores, de educadores ,y no de soldados.

Todos podemos hacer algo, pero actuar bien es un poco menos cómodo que actuar mal, y a corto plazo nos da más placer el mal. Vivimos en la era del corto plazo y la falta de fuerza de voluntad.

Cultívate, y trabaja tu fuerza de voluntad también. Te sentirás mejor…y los demás también.

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Independencia

Luchar por la independencia es luchar contra el impuesto revolucionario por aparcar los coches en suelo público, da igual el color del suelo o la bandera. Porque, al tener que pagar por respirar, uno pierde libertad e independencia.

Luchar por la independencia es poder pagarse una vivienda, aunque sea de alquiler, sin tener que compartir gastos porque el sueldo no llega.

Luchar por la independencia es luchar para que otros no se endeuden en nombre de uno, pues la deuda hace a uno esclavo, y ser independiente es ser libre.

Para ser independiente, por lo general, hace falta dinero.

 

Hay quien cree que la independencia es una bandera, que unos eligen y todos tienen que pagar.

Hay quien lucha, con el dinero de otros, por una bandera, por nuevos carteles, etc.

Es fácil endeudarse en nombre de otro, y gastar el dinero de los demás.

Cada reunión en la que los gobernantes hablan de independencia, cuesta MUCHO DINERO.

Se supone que es una gran preocupación, un gran problema, cuando no es más que una gran distracción de otros problemas mucho más importantes.

Pero, gritemos, somos independientes (lo pueden gritar los jóvenes que dependen de sus familias, o los mayores que no ven preocupaciones mayores que las de una bandera, esa patria por la que algunos lo dan todo, aunque en ocasiones no lo den por los suyos).

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Luchar por la independencia

La independencia total no existe.

Se puede luchar por la independencia de distintas formas:

Buscando que bajen los precios de los alquileres. Nos hemos acostumbrado a un sistema de propiedad que no cuestionamos, y hay quien tiene muchas propiedades que no utiliza. Bastaría aumentar enormemente los impuestos a la segunda vivienda, multiplicarlos aún más a la tercera vivienda, para que el precio de los pisos bajasen, para que la gente  dejase de comprar aquello que no quiere, para que los que quieren vivir sin compartir piso, puedan hacerlo con un sueldo ¨básico¨.

Que otros dejen de gastarse el dinero de uno en fiestas, espectáculos, subvenciones, etc.
El que quiera algo, que lo pague (salvo la educación y la sanidad, y aún así habría que hablar largo y tendido sobre estos temas).

Que dejen de cobrar por aparcar el coche en la vía pública, da igual el color del que la pinten.

Hay muchas otras formas de luchar por la independencia. Hay quien, de corbata y acostumbrado a gastar el dinero de otros, el dinero que otros no tienen, hace ruido, ayudado por altavoces y demás medios, para lograr la independencia. Poder endeudarse más (esa deuda que hace a la gente tan esclava y dependiente). Esa gente, cumpliendo siempre el protocolo, luchará por la independencia…y si la consiguen, lo notarás: nuevas banderas, nuevos despachos y nuevos carteles. Nuevo gasto, en lo de siempre…

 

Mucha gente critica a los que no trabajan, a los que se ¨tocan los huevos¨. Yo, personalmente, prefiero que la gente se toque sus huevos y no que toque los de los demás.

Hay quien tiene que mantener una familia, un coche último modelo, o con unas buenas llantas. Hay quien tiene que renovar el teléfono cada año, y lo mismo tiene que hacer con su vestuario y otros muchos consumibles (que realmente no se han consumido).

Hay quien prefiere rascársela un poco más, tener más tiempo y menos bienes.
Hay quien cree que en la democracia todos cuentan, que se hacen las cosas para todos. Pero los perroflautas, por ejemplo, no se tienen muy en cuenta. Y la mayoría tienen papeles…y tienen cosas que decir…

Hay quien prefiere tener políticos bien vestidos endeudándose en nombre de los demás, que perroflautas y gente de similar calaña ocupando espacios vacíos…

Hay quien argumenta que se pueden ir a otro…¿planeta?

Hay quien decide pensar, y quien decide no pensar. Pero al que no piensa delante de una televisión, parece que se le respeta más que al que lo hace delante de una botella de cerveza  (de litro, de las que están mal vistas).

En cualquier caso, me parece una gran falta de respeto endeudarse en nombre de otro (aunque el que lo haga vista elegantemente), especialmente si es para pagar nuevos carteles y banderas.

 

(borrador)

Hay quien se preocupa por la independencia de Cataluña, para que puedan gastar en nuevas banderas, en nuevos despachos, en nuevos letreros, y así se despreocupa de la independencia de personas que no pueden pagar un alquiler sin compartir piso, porque un sueldo mínimo no llega para pagar un alquiler mínimo (especialmente si tienes que comer, pagar recibos de luz, agua, teléfono, etc.). Hay quien paga por  aparcar  en el espacio público, que ahora se pinta de colores, pero si uno se preocupa demasiado por independencias de banderas, se despreocupa de otros problemas que, tal vez, tengan más que ver con la independencia  de verdad.

Piensa mal,pero piensa por ti mism@

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La mejor arma contra cualquier ataque: LA EDUCACIÓN

Tras situaciones como la de París, puede ser una buena excusa para invertir (¿gastar?) en EDUCACIÓN. No hay mejor arma contra la violencia.
La violencia es un signo de inseguridad.

Las guerras las hacen ignorantes que van a matar y causar daños a otros ignorantes que en la mayoría de los casos no les han hecho nada, pero les han informado (es una información que se recibe de manera similar y recíproca, en ambos bandos, cambiando el nombre del contrario) que son los malos, la amenaza, el enemigo.
Las guerras, como muchas otras situaciones, las ordenan los gobernantes, pero las llevan a cabo las hormiguitas, esas misas que a diario mantienen el funcionamiento del sistema que critican.

Si ha habido un ataque terrorista muy grave es el momento de armarse, DE VALOR, y con mucho coraje tomar una determinación: no entrar en el círculo de la violencia, que solo provoca daños. Porque nosotros siempre somos los buenos, y los malos, los que tienen la culpa, siempre son los demás.
Sobran los motivos para matarnos todos los unos a los otros, pero también sobran los motivos para vivir en armonía y felicidad (ese extraño estado de las personas, que cada vez parece más difícil de encontrar).

Piensa que serían las guerras sin los medios de comunicación…en el entorno moderno, no podrían llevarse a cabo. En el tercer mundo, hace años que distintos ¨países¨ están en guerra, continua, sin apenas tregua, con más muertes que otros conflictos mucho más famosos, como el de Siria y Palestina, pero sin generar tanto interés para los medios.

Mentalízate: no puede existir justicia mientras exista una sola persona en el mundo que se muera de hambre, sobrando alimentos para todos, y menos cuando muchos de los que se mueren son niños

(Ya fue comentado con anterioridad, igual que con el alimento, con la vivienda y con casi todos los bienes, hay abundancia, pero fallamos en el reparto).

 

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¿Cuánta gente baila de noche?

No solo educan en el colegio o en la iglesia.

En la tele, en internet, en general, todo es educación, porque somos, en gran parte, una imitación. De lo que vemos en otros, que despiertan admiración en nosotros. Porque tenemos miedo al rechazo o porque nos gusta ser aceptados.

Estamos educados en la cultura del fin de semana, del centro comercial, de la noche. Sal de noche. Es legal, es normal.
De noche, lo lógico sería dormir, y vivir de día, y a la gente le iría mucho mejor.
Pero a las autoridades les da por prohibir cosas que, en cierto modo, parecen absurdas, como vender alcohol a partir de unas determinadas horas. ¿Es bueno a unas horas y malo a otras? Sin embargo, son legales los pubs, discotecas y otros establecimientos que abren a horas a las que la gente debería de estar durmiendo, y en los que se vende, principalmente, alcohol.

Hay quien dice que sale de noche para bailar o para ver a los amigos, que por el día no tiene tiempo (o al menos por la semana).

No creo que haya que quedar a las 5 de la mañana, ni hasta las 5 de la mañana. Porque, por mucho que te guste algo, cuando llevas haciéndolo 5 horas seguidas, acaba cansando. Y, si no puedes quedar antes de medianoche, tal vez sería mejor que dedicases tu tiempo a dormir.

Pero las autoridades permiten la noche, no se puede recortar la libertad de la gente, pero prohíben las drogas, alegando que son malas y causan graves problemas a la sociedad. ¿Y la noche?

Las autoridades ¨prohíben¨ y ponen trabas a la publicidad de bebidas alcohólicas, y como vivimos en el mundo del engaño, y ya nos hemos acostumbrado a ello, las marcas de cerveza, por ejemplo, publicitan su cerveza sin alcohol…ese producto que es comercialmente inviable, pero que no dejan de anunciar.

Cuando uno empieza a beber, el alcohol sabe mal, es un veneno que el cuerpo rechaza. Pero emborracha y hace pasar un buen rato.

Con el tiempo, hay gente a la que le acaba gustando el alcohol (y otros muchos que lo consumen sin que les guste, pero somos animales sociales y queremos sentirnos aceptados por los demás, por eso hacemos tantas tonterías en tantas ocasiones, por miedo al rechazo, por inseguridades…). Tal vez, cuando a uno le gusta el alcohol ya está un poco enfermo, pero muchos no lo saben o no quieren saberlo.

Los poderes públicos seguirán promocionando el empleo (la noche mueve mucho trabajo, mucho dinero y mucha droga), y limpiarán su imagen gastando también, ese dinero que no tienen, en campañas para planes nocturnos alternativos.

Tal vez, para la noche haya 2 grandes alternativas: drogarse, y vivir experiencias realmente intensas, pues mucha gente no puede alcanzar esa intensidad en su vida ¨aburrida¨ si no es gracias a productos como las drogas, o dormir.

No te engañes. Puedes drogarte igual de día. Tal vez lo de ligar sea un poco más difícil si no sabes hablar con las personas, pero siempre te quedará internet y las redes sociales. Estarás conectado con el mundo…y desconectado de la vida

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